viernes, 1 de septiembre de 2017

El espejo del otro (TERCER TEXTO)

El 12 de octubre de 1492 los españoles “descubrieron” a los habitantes de tierras hasta entonces desconocidas para ellos. Pero, al mismo tiempo que los españoles “descubrieron” a los indígenas, los indígenas “descubrieron” a los españoles.
Como en todo encuentro con personas desconocidas, indígenas y españoles estaban asombrados. Para los indígenas, era muy raro ver hombres barbudos y vestidos de pies a cabeza. Para los españoles, era increíble ver hombres de piel más oscura que se paseaban casi desnudos.

Descripción del día 13 de octubre de 1492 que hace Cristóbal Colón en su Diario de viaje:
“Porque nos tuviesen mucha amistad, porque me di cuenta que eran gente que mejor se convertiría a nuestra Santa Fe Católica con amor y no por la fuerza, les di a algunos de ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían en el pescuezo, y otras muchas cosas de poco valor, con que se pusieron contentos [...] (los indios) después venían nadando a las barcas donde estábamos y traían papagayos e hilos de algodón que entregaban a cambio de cualquier cosa que se les diera. En fin, todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo [...] Yo estaba atento y trataba de averiguar si traían
oro. [...] Ellos andan todos desnudos, y también las mujeres. Y todos los que yo vi eran todos jóvenes, ninguno de edad de más de treinta años: muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras: los cabellos gruesos cuasi como sedas de cola de caballos, y cortos: los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan. [...]
Ellos son del color de los canarios, ni negros ni blancos, y se pintan de blanco, y de colorado y se pintan las caras, y todo el cuerpo, y solo los ojos, y solo la nariz. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia. No tienen fierro alguno. Ellos todos son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos.” 
Cristóbal Colón, Los cuatro viajes del Almirante y su testamento, fragmento adaptado de Cronistas de Indias, Antología, Buenos Aires, Colihue, 1994.



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